dilluns, 7 de febrer del 2011

'El ultimátum de Bourne' (2007): roda el món i torna al Bourne

 
LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LA BUTACA
por JOAN PAU INAREJOS

Nota: 7,5      

Después del periplo persecutorio por Europa, Jason Bourne regresa a la zona cero de su trauma amnésico. "Roda el món i torna al Born", como dice el elocuente adagio catalán, sólo que aquí el Born es la sede central de los servicios de inteligencia estadounidenses, donde el ex agente consigue colarse para desplegar con creces -otra vez- su encantadora chulería inexpresiva.

La épica de una CIA conspiradora y todopoderosa, puesta contra las cuerdas por culpa de un solo hombre, funciona mejor que nunca en esta tercera entrega de la saga, felizmente continuista, donde nos vuelven a regalar momentos de virtuosismo torero: ahí está la chispeante carrera por los terrados de Tánger, con otra sesión sensacional de violencia cuerpo a cuerpo, milimétricamente planificada, o la siniestra tensión del francotirador agazapado tras un cartel publicitario, que busca su objetivo entre la multitud.

Inteligente como Sherlock Holmes, habilidoso como Jackie Chan, el personaje interpretado por Matt Damon definitivamente encaja como un guante en esta gran tramoya de acción que, en efecto, apenas profundiza en la interesante premisa de un héroe sin identidad (en el mundo moderno nadie puede sentirse como en casa, dice Zygmunt Bauman; o, en versión evangélica, "El hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza"). 

No. Por mucho que el final nos deje un breve diálogo socrático, donde perseguidor y perseguido intercambian fugazmente los roles, Jason Bourne no cuela como un James Bond existencialista. Ni falta que le hace: el espectáculo se basta y se sobra.


divendres, 4 de febrer del 2011

Aranguren dixit



José Luis López Aranguren, 'Catolicismo y protestantismo como formas de existencia' (1952)

LOS SENTIMIENTOS
 "Una misma persona se puede encontrar superficialmente colérica o malhumorada, y viviendo, sin embargo, en lo profundo de su alma, la paz de Dios"
Fue Marx Scheler quien más cuidado pudo en separar las distintas capas de sentimientos humanos. Los más exteriores -decía- son el dolor y el placer, correspondientes a los valores de lo agradable y lo desagradable. Los sentimientos vitales, el bienestar, la plenitud de vida o su decrecimiento (...) se hallan en la capa siguiente. Es pues, posible que una misma persona se encuentre superficialmente colérica, o doliente, o malhumorada, y viviendo, sin embargo, en lo profundo de su alma, la paz de Dios. Tal los mártires que, como decía San Agustín, son, están siendo, durante el martirio, desgraciados, pero de un modo feliz. Y también viceversa; sabido es cuán frecuentemente suelen ir emparejados el goce erótico y la desesperación.

LOS LIBROS
 "La prisa invalida libros y paisajes; el alma tiene su tiempo y por ello el insustituíble modo poético de viaje es la jornada a pie: Musa Pedestris"
Comenzamos a leer un libro y, desde el principio, entendemos conceptualmente lo que en él se dice. Y, sin embargo, en sentido profundo, no hay todavía comprensión. Sólo cuando llevamos muchas páginas, medio libro leído, "entramos" de verdad en él. Y por eso nos ocurre tantas veces que únicamente después de terminado el libro es cuando estamos en disposición de comprender el prólogo o, acaso, toda su primera parte. Y por eso una primera audición musical es siempre insuficiente. E igual acontece con el paisaje. Cada paisaje, recordábamos, es un estado de alma. Por eso no se llega a "ver" de veras un paisaje nuevo, en tanto que no se ha dejado uno invadir, llenar los ojos, embargar de él. Lo cual requiere tiempo. La prisa invalida libros y paisajes. Un libro leído apresuradamente no llega a impregnar nuestra alma, a mudar el talante cotidiano y trivial en que nos encontrábamos cuando le tomamos en nuestras manos. El alma, cada alma, tiene su tiempo, y ha de tomarse el que le es menester. Un paisaje ante el que pasamos con un medio de locomoción demasiado rápido es como si no le hubiéramos visto. Por ello el insustituíble modo poético de viaje es la jornada a pie: Musa pedestris, como se ha dicho.

EL SILENCIO DE PASCAL 
"El alma tiende a huir de los problemas, a disiparse" con el "tráfago, el ruido, el removimiento"; por eso es menester 'parar la vida' y detenerse en una idea profundamente vivida como el '¡para siempre! de Santa Teresa"

La lucha contra la "diversión" [de Pascal](...) es la más seria requisitoria que se ha dictado contra el hombre moderno (...) el hombre que busca no la presa, sino la caza, no las cosas, sino la investigación de las cosas, afanoso de distracciones y temeroso del "tedio" como de la muerte (...) El "tráfago", el "ruido", el "removimiento", la "agitación" ocupan a los hombres hacia afuera y les dan una apariencia de alegría y plenitud. Hay una serie de pensamientos que parecen levantar, frente a este modo aturdido de vida, el genuino ideal católico de la "ociosa contemplación" (...) "Los estoicos dicen: Entrad dentro de vosotros mismos; allí es donde hallaréis vuestro descanso; y no es verdad. Los otros dicen: Salid de vosotros; buscad la felicidad en la diversión; y esto no es verdad. La felicidad no está ni dentro ni fuera de vosotros; está en Dios, fuera y dentro de nosotros" (...). San Juan de la Cruz advirtió, igual que Pascal, que el alma tiende por naturaleza a huir de los problemas últimos, a disiparse (...) por eso es menester "parar la vida" de alguna manera, evitar la dispersión, detenerse en una idea profundamente vivida, el "¡para siempre!", por ejemplo, de Santa Teresa".

LOS PROTESTANTES
 Para ellos "no hay síntesis hegeliana, justo medio antiguo ni mística coincidentia oppositorum"
Elección, decisión, o esto o aquello. La realidad no es para el extremado Kierkegaard, "síntesis" hegeliana, "justo medio" antiguo ni mística coincidentia oppositorum, sino contradicción, Widerspruch, ruptura interior, y por eso tiene, en verdad, razón Kierkegaard cuando añade que el catolicismo no es así.

[En la visión de Hans Reiner] La creencia arraiga en la estructura fundamental de la existencia. Esta "es" siempre creencia, "vive" en la creencia. Su radicación existencial procede de la íntima relación que la une con el estrato de las Stimmungen, de las primordiales disposiciones del ánimo (...). Ontológicamente, éste [temple] es (...) "familiaridad, talante de quien se siente tranquilo y "como en su casa" en el mundo, y "confianza" o "fiducia"; pero, de otro lado, y no menos fundamentalmente, el hombre es también "angustia" (Angst) y "desesperación" (Verzweiflung) (...) 

Para Reiner, "La angustia continúa dentro de la fe; se agita en ella; la fe no vuelve ciego al hombre, sino que le hace creer a pesar de todo"  

En el modo cotidiano de existencia prevalecen, claro está, los estados anímicos de confianza y familiaridad, es decir, la "creencia". Pero en las "situaciones-límite", en los contados momentos de auténtico existir, el hombre se siente estremecido por la angustia que convierte en cuestionable, inseguro y vacío el sentido de la vida. Y tras ella, la desesperación, dando un paso más, niega que la vida tenga sentido alguno, y en ella el hombre se siente perdido. Pero la desesperación (...) es una situación antivital, insoportable. Su refugio, su salida, es la fe; no la creencia en el sentido general y difuso (...). De donde se desprende que la fe religiosa ha de pasar necesariamente por la angustia y la desesperación y sólo cuando éstas han llegado a su límite máximo, a un grado tal que hacen imposible la existencia, surge la fe. Angustia y desesperación son, por ende, superadas, pero en el sentido hegeliano, esto es, sin desaparecer. "Continúan dentro de la nueva confianza; se agitan (zittern) en ella". La fe religiosa no vuelve ciego al hombre, sino que le hace creer a pesar de todo.

 
JOSÉ LUIS LÓPEZ ARANGUREN
‘CATOLICISMO Y PROTESTANTISMO COMO FORMAS DE EXISTENCIA’ (1952)

dilluns, 31 de gener del 2011

'Monsters': se acepta como animal de compañía


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LA BUTACA
por JOAN PAU INAREJOS

Nota: 6,5      

¿Por qué razón los alienígenas suelen tener tentáculos y pieles reptiloides, y rara vez aparecen, pongamos por caso, como peludos mamíferos o variantes de pájaros? Tras este inútil interrogante (si alguien quiere contestarlo está en su cibernético derecho), procede enjuiciar la enésima incursión en la ciencia-ficción extraterrestre, con un título que no ganaría precisamente un Óscar ('Monsters') pero que logra seducirnos por su textura envolvente y realista.

Después de las hordas de marcianos encerradas en un apartheid sudafricano ('District 9'), esta vez los  aires de docuficción nos llevan a la frontera entre México y los Estados Unidos, donde un experimento fallido de la Nasa provoca que unos bichos gigantescos en forma de calamares campen a sus anchas por los dominios de Chihuahua y Monterrey. Huyendo de la estampida de pulpos XXL, una joven americana deberá cruzar la zona infectada junto a un abnegado fotógrafo, que se ocupa de ella por órdenes estrictas de su poderoso padre.

La cinta acusa el eco de otras propuestas vecinas como 'Monstruoso', de 2008 (la bestia filmada desde abajo, con temblorosa cámara subjetiva) o incluso de la ya lejana 'Jurassic Park' (1993) que creó el ritual moderno del suspense con grandes bestias (esos pasos lejanos, ese alarido ensordecedor). Con sólo 11.000 euros, el director Gareth Edwards no consigue maravillas, pero sí un relato elegante y a ratos poético, donde las apariciones nocturnas de los pulpos se alternan con una historia de amor sencilla y honesta, raramente alejada de tópicos y melosidades.

'Monsters' alcanza algún plano de un lirismo conmovedor: véase el hallazgo fortuito, en medio de la espesura selvática, de una pirámide precolombina, sobre cuya cúspide los errantes protagonistas divisarán un muro colosal, construído como dique frente a los alienígenas mexicanos (¿ácida parabola de la inmigración?), y cabe también destacar un final bien cerrado y sorpresivo, muy de agradecer para aquellos a los que nos salen sarpullidos con los desenlaces tibios y besucones.

Por demostrar que lo monstruoso no quita lo contemplativo, aceptamos pulpo como animal de compañía.

'El mito de Bourne' (2004): sigue el espectáculo

 
LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LA BUTACA
por JOAN PAU INAREJOS

Nota: 7,5      

El héroe amnésico vuelve por sus fueros en 2004, y donde antes buscaba su identidad corriendo por los puentes parisinos, en esta segunda entrega lo hace en una no menos cardioinsoportable carrera por las avenidas de Berlín y Moscú. Hablamos, por supuesto, de Jason Bourne, el ex agente de la CIA en búsqueda y captura por un pasado de matón a sueldo que a duras penas puede recordar.

El arranque de la nueva aventura pilla a Bourne en su índico retiro espiritual junto a Marie, la la fiel compañera de exilio, pero el nirvana turístico tendrá los días contados: enseguida aparece la sombra del perseguidor, desatando un anfetamínico hostigamiento por los suburbios hasta desembocar en un accidente de tráfico, puente mediante, tan brutal como cinematográficamente gozoso (alguien tendrá que estudiar alguna vez la condición bífida de nuestra mirada, según se enfrente al telediario o a la ficción).

Saltando de país en país como quien visita Google Imágenes, quitándose de encima pelotones de policías cual Hulk Hogan, telefoneando en suajili si hace falta mientras arrea puñetazos, el avispado ex espía vuelve a amenizar la función con sus hechuras tan inverosímiles como espectaculares -el ADN, por otra parte, de todo James Bond que se precie- y protagoniza algunos momentos para matrícula, como la escena en el apartamento donde machaca a un sicario en un mudo y prolongado cuerpo a cuerpo hasta la estrangulación sangrienta, o el tercer grado al que somete a sus perseguidores a través de una lejana mirilla (demostrando el imperecedero atractivo de la chulería bien filmada).

De nuevo las escenas de acción vienen trenzadas con el vibrante fragor de los despachos de la CIA, donde un jerifalte corrupto (carismático y otoñal Brian Cox) se enfrentará a una resuelta paladina de la verdad  (labios carmín, tinte rubio, profesional Joan Allen) en un pulso constante que riza el rizo de un guión cuyo perpetuo espasmo videoclipero apenas disimula su falta de originalidad. Pero qué bien te lo pasas, oye.

dilluns, 24 de gener del 2011

'El caso Bourne' (2002): engaño vibrante

 
LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LA BUTACA
por JOAN PAU INAREJOS

Nota: 7,5      

A falta de un utópico cine de reestreno que ofreciera películas a la carta a la vuelta de la esquina, ahí está el siempre eficaz DVD como abnegada Cenicienta para recuperar lo que un día te perdiste (y no cito CineTube y compañía por no alertar a posibles vigilantes insomnes de la SGAE). En este caso, para descubrir un thriller creativo y electrizante, del que se han escrito merecidas lisonjas: la primera parte de la saga Bourne (2002).

Un bisoño Matt Damon -que parece salido de una promoción de la ESO a pesar de sus treinta tacos bien cumplidos y rebasados por aquel entonces- emprende una frenética búsqueda sobre su propia identidad después de ser rescatado en aguas del Mediterráneo, en un arranque tormentoso e intrigante de aquellos que atan con cadenas a la butaca del cine (o al sofá de casa). Con un ritmo gozoso y ascendente, pronto descubriremos que este hombre lanzado cual héroe existencialista a la nada y al olvido es en realidad un agente fracasado, en búsqueda y captura por la todopoderosa CIA, porque -a ver si lo adivinan- sabe demasiado.

Para ser más precisos, Jason Bourne no sabe lo suficiente, y ahí radica el hallazgo argumental tan inverosímil como sugestivo en que se basa la película y su materia prima literaria (la novela de Robert Ludlum): el agente mantiene todas sus habilidades, todos sus conocimientos, todas sus astucias, y únicamente -vaya por Hitchcock- tiene lagunas profundas sobre su identidad y su experiencia personal. Este perverso artefacto narrativo lleva a Bourne a una fuga desesperada por Europa, una gran aventura policíaca de bellas postales en Marsella, Barcelona, Roma, Zurich y París, donde James Bond parece haberse perdido en la programación del canal Viajar.

'El caso Bourne' reserva secuencias de acción sobresalientes (para perder varias veces todos los puntos del carnet) y también instantes de una tensión de hierro, felizmente agobiante: especialmente rebobinables son la escena en el hotel de París, donde un sicario irrumpe cual relámpago, o la escena del descampado, donde Bourne rodea al matón con felina pericia.

Absolutamente nada es creíble, pero, con tan buenas artes, qué placentero resulta que nos tomen el pelo. De modo que pienso revisitar el videoclub más pronto que tarde para proseguir con tan fantástico engaño. 

¿y tú qué opinas? deja aquí tus comentarios de cine

diumenge, 23 de gener del 2011

'De dioses y hombres': fría y monumental

 
LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LA BUTACA
por JOAN PAU INAREJOS

Nota: 7     
 
El cartel de esta singular película ya nos hace respirar la atmósfera de todo su metraje: la quietud ascética y el recogimiento monástico, una sobriedad de túnicas blancas y de nítidos perfiles que bien podría evocar las pinturas de Francisco de Zurbarán, ese realismo místico, sin fulgores ni artificios, que en el sur católico impregna la mejor pintura española del Siglo de Oro y en el norte protestante la inimitable pintura holandesa de interiores y sutiles iluminaciones.
Basándose en hechos reales, el director Xavier Beauvois coloca su cámara en el Magreb montuoso de los años 90, donde una comunidad de monjes cistercienses sufre el acecho de una ola de radicalismo islamista, episodio de lamentable actualidad. 
Con el ritmo, la elegancia, la veracidad y la búsqueda del detalle tan caros al cine naturalista europeo, 'De dioses y hombres' colorea primero un inusual fresco de la convivencia religiosa, para oscurecerlo más tarde con un drama existencial acerca de la violencia y el martirio. ¿Qué hacer ante la inminencia del agresor? ¿Huir o permanecer heroicamente? Las votaciones de los monjes a mano alzada, sus sombrías dudas y temores, sus inesperadas crisis de fe, su indisimulable humanidad, al fin y al cabo, componen un relato convicente y universal.
La luz perlina del monasterio ilumina soberbias individualidades: Lambert Wilson borda el papel del sufrido hermano Christian, que nunca pierde la firmeza mientras la procesión va por dentro, y, en el otro lado, el anciano médico interpretado por un Michael Lonsdale gran reserva, que opone a la ansiedad de aquél su entrañable parsimonia curtida por quien ha vivido todo tipo de calamidades ("soy un hombre libre", profiere en un diálogo brillante con el prior). 
'De dioses y hombres' esboza una tesis clara y cristalina, quizá a ratos demasiado evidente: la verdadera fe inspira la paz y la concordia (ahí está la escena tan bienintencionada del miliciano islamista excusándose por irrumpir en Nochebuena), y son los hombres, con su afán de poder y dominación, incluídos los respetables hombres de Estado (valiente dardo a los regímenes árabes), quienes lo echan todo a perder.
Sus 2 horas dan cabida a algún que otro bostezo, y, pese a su dilatación y sus meandros, conduce trágicamente, inexorablemente, a un final tan coherente como lineal y previsible. Al fin, el oscarizable drama monacal tiene toda la belleza, frialdad y elegancia de la filosofía estoica, la misma que recomendaba convertir el alma de cada uno en una "fortaleza inexpugnable" frente al naufragio del mundo exterior.

dijous, 20 de gener del 2011

'Mil cretins': revoltijo de viñetas contemporáneas

FICHA DE LA PELÍCULA EN FILM AFFINITY
por JOAN PAU INAREJOS 
Nota: 6     
Si un artista medieval con visiones de futuro quisera hacer un gran retablo sobre los vicios y pecados del siglo XXI, probablemente le saldría algo parecido a 'Mil cretins'. 
Ciertamente, la adaptación cinematográfica del libro de relatos de Quim Monzó a cargo de Ventura Pons es una Babilonia de celuloide, magistralmente interpretada, donde no falta nada: ni el travestismo (de un otoñal Joan Crosas) ni la automutilación (negrísima Julieta Serrano), ni las pérfidas envidias y egolatrías (fenomenal Francesc Orella manipulado por un escritor más joven), ni la concupiscencia más inoportuna (todo un director de l'Acadèmia como Joel Joan pasándose por la entrepierna a la Bella Durmiente), ni la blasfemia (la Virgen María con cara de póker en una Anunciación chaplinesca), ni la inmisericordia más rampante (ese profesor insensible ante un ensangrentado Roger Príncep), ni el suicidio planificado (amarguísima tragicomedia de dos seniles e inmensos Joan Borràs y Carme Molina), y suma y sigue.
El loco paroxismo de los Monty Python y el ácido deconstructivismo de Woody Allen ('Desmontando a Harry', 1997) parecen planear sobre este desordenado atestado criminal de la humanidad actual, donde brilla diamantinamente el ingenio de Monzó, los intérpretes en estado de gracia y una fotografía intensa y matizada. La hoja de servicios es, pues, impoluta. Sin embargo, a uno se le antoja que el buen cine debería aspirar a algo más que a una sucesión de viñetas ocurrentes o actos teatrales sin más ligazón que la voluntad manifiesta de dejar un suave aroma a bilis en el alma.

dissabte, 15 de gener del 2011

El jardí de Gaudí

ARMAND PUIG
 Evoca tres paradisos: el jardí de l'Edèn, on Déu conversa amb l'home i la dona; l'hort de Jerusalem, on Jesús s'apareix a la Magdalena; i la nova Jerusalem, l'esposa que celebra les noces amb l'Anyell-Jesucrist
El punt crucial de tota edificació, que és la sustentació, queda resolt per l'arbre, per la columna-arbre, per l'arbre-bosc, per la volta-branques, per la volta-fulles, pels òculs-llum, pels pinacles-fruits. D'aquesta manera, la basílica [de la Sagrada Família] esdevé la nova Jerusalem, una rèplica augmentada de l'arbre de la vida, plantat al cim (!) de la façana del Naixement, que dóna fruit dotze vegades a l'any. Aquest arbre-bosc es converteix en una plantada d'arbres fruiters, amb dotze menes de fruita, un autèntic jardí on sempre és temps de collita. Podríem dir que la nau de la basílica evoca tres paradisos: "el jardí de l'Edèn", on Déu conversa amb l'home i la dona (Gèneso 2,15-25), "l'hort" de Jerusalem, on Jesús s'apareix a Maria Magdalena (Joan 20, 11-18) i en darrer terme, el "paradís", la nova Jerusalem, l'esposa que celebra les seves noces amb l'Anyell-Jesucrist, el seu espòs (Apocalipsi 19,7).

Armand Puig, 'La Sagrada Família segons Gaudí' (2010)
Imatge: http://www.sagradafamilia.cat/