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dimarts, 18 d’octubre del 2011

Moisés y el Big Bang

JOAN PAU INAREJOS

¿La separación de las aguas de Moisés, una evocación del Big Bang? No se puede negar que la analogía es atrevida, casi un triple salto mortal, y a buen seguro escandalizaría a las mentes atrincheradas que ven un hiato insuperable entre la Biblia y la física moderna. Pero según Julio Trebolle (‘Libro de los salmos: religión, poder y saber), esa retirada del Mar Rojo ante el cayado del patriarca es como la primera explosión de la materia, que se expande súbitamente acaso también huyendo de ese nucleo vacío donde está el creador.


JULIO TREBOLLE
El verso del Apocalipsis “¡El cielo, la tierra, huyeron de su Rostro, no se encontró lugar para ellos!” describe un universo en expansión que se aleja espantado al instante y del lugar de su inicio explosivo (big bang) “ante” Dios (resulta en ocasiones sorprendente la semejanza de las metáforas del lenguaje bíblico y científico para hablar de la creación o del origen del universo: Cf. A. Fernández-Rañada, ‘Los científicos y Dios’). El Mar, el reino del caos y de la muerte, devuelve sus muertos e inicia así un movimiento de implosión y de restauración del universo. Mientras los ejércitos egipcios huyen de los israelitas, la huida del Mar y el retroceso del Río dejan ver el abismo que separa al cosmos de su Creador. La imagen de la huida o del acercamiento al “rostro” divino expresan, tanto en el orden cósmico como en el ético y humano, la distancia y cercanía entre Dios y sus creaturas (…). En la descripción de la consumación final el Apocalipsis se inspira en el salmo 114, que aplica motivos de creación a la historia primordial de Israel (…): “El Mar al verlos se escurrió / retrocedió el Jordán / los montes brincaron como carneros / como corderos saltaron las colinas / ¿Qué pasa, Mar que huyes / a ti Jordán, que te retiras?”.

JULIO TREBOLLE LIBRO DE LOS SALMOS: RELIGIÓN, PODER Y SABER (2001)
IMAGEN: ‘LOS DIEZ MANDAMIENTOS’ DE CECIL B. DEMILLE Y RECREACIÓN DEL BIG BANG EN http://blogmyeffort.blogspot.com/2010/08/hablamos-de-big-bang.html



divendres, 14 de gener del 2011

La nave 'Voyager 1' llega a los confines del Sistema Solar, donde se detiene el viento de la estrella

Noticia completa en EL PAÍS.es, 13 diciembre 2010 
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dimecres, 6 d’octubre del 2010

Cerrando la vista


BORJA CORCÓSTEGUI, OFTALMÓLOGO
 "Nos estamos miopizando"

Los niños pasan el día ante pantallas.
Porque nos estamos miopizando. Nuestra visión está cada vez más concentrada en un entorno más pequeño y nuestros objetos de atención más próximos a nosotros, y por eso bioevolutivamente tendemos a la miopía, como las culturas más avanzadas.

¿Por eso tantos japoneses llevan gafas?
Y los chinos y muchas otras culturas avanzadas, que tienden a padecer miopías masivas.


BORJA CORCÓSTEGUI, entrevistado en 'LA VANGUARDIA', 6 octubre 2010

dimarts, 28 de setembre del 2010

Y sin embargo, Dios se mueve


ANDRÉS  TRAPIELLO
 "La ciencia no necesita a Dios para hacer su trabajo, pero al hombre no le basta la ciencia para ser feliz"

[El científico Stephen Hawking ha concluído recientemente que la idea de Dios no es necesaria para comprender el origen del universo y que la ley de la gravedad y las matemáticas lo explican todo]

Pese que al noventa y cinco por ciento del universo sea una materia oscura de la que la física desconoce todo, es probable que Hawking tenga, respecto del otro cinco por ciento, toda la razón, pero cabría decir, al modo de Galileo, que Dios, sin embargo, seguirá moviéndose en el sentir de muchos, igual que ha dejado de moverse para otros la idea de un Dios providente, que premia y castiga. 

La ciencia no necesita a Dios para hacer su trabajo, cierto, por lo mismo que al hombre no le basta la ciencia para ser feliz. Por eso seguirá sintiendo una noche, bajo un cielo estrellado, el peso de su finitud en el alma y un alado deseo de ser mejor, y será indiferente el nombre que le dé a todo eso: armonía, orden, número, música, belleza, es decir, todo aquello ¿divino? ¿sagrado? de lo que la vida humana no puede prescindir.


ANDRÉS TRAPIELLO, EN 'MAGAZINE' DE 'LA VANGUARDIA', 26/9/2010

dissabte, 15 d’agost del 2009

"El creacionismo es una blasfemia"


Francisco J. Ayala, darwinista; premio Nacional de Ciencias de Estados Unidos.


ENTREVISTADO POR LLUÍS AMIGUET - EN 'LA VANGUARDIA' 24/08/2009

Tengo 74 años, pero fui disléxico, así que ponga 47. Nací en Madrid, pero vivo en Orange County (California): tenemos hasta ópera. Mis creencias sólo me atañen a mí. La evolución explica mucho, pero no todo: la religión, la estética... Son otras ventanas abiertas a la verdad

¿Aún tiene que defender la evolución en EE.UU. de las religiones que la niegan?

EE.UU. es una sociedad que fue fundada por colonos expulsados de Europa precisamente por sus creencias religiosas y ese sentimiento fue el fundamento de un populismo religioso que explica gran parte de la cultura estadounidense.


Ese populismo religioso ha llegado a negar la evidencia científica de la evolución.

Sí, allí se ha planteado a menudo un conflicto entre la religión y la evolución...

¿Y usted qué piensa?

Que ese conflicto es inexistente. En realidad, es al contrario: la teoría de la evolución es más compatible con un Dios personal que el creacionismo o el diseño inteligente.


¿Por qué?

El creacionismo o el diseño inteligente en realidad son creencias blasfemas...

¡...!

Porque si fueran ciertas y la evolución fuera una mera invención, Dios sería entonces el responsable definitivo de lo mal diseñados que estamos los humanos y de la crueldad, por ejemplo, de algunos predadores o parásitos entre otras muchísimas imperfecciones evidentes.


dijous, 1 de febrer del 2007

Marx hundido por el E=mc²

ALBERT CAMUS, ‘EL HOMBRE REBELDE’ (1951)


El progreso de la ciencia, a partir de Marx, ha consistido, en líneas generales, en sustituir el determinismo y el mecanicismo bastante tosco de su siglo por un probabilismo provisional. Marx escribía a Engels que la teoría de Darwin constituía la base misma de la de ellos.

“El marxismo hoy sólo es científico a condición de serlo contra Heisenberg, Einstein…”

Para que el marxismo permaneciera infalible hubo, pues, que negar los descubrimientos biológicos posteriores a Darwin. Como se dio el caso de que tales descubrimientos, desde las mutaciones bruscas constatadas por De Vries, consistieron en introducir, contra el determinismo, la noción de azar en biología, hubo que encargar a Lyssenko [Trofim Lyssenko, biólogo soviético] que disciplinara los cromosomas, y demostrara de nuevo el determinismo más elemental. Lo cual es ridículo.

Pero que se le dé una policía a monsieur Homais y dejará de ser ridículo, y ahí está el siglo XX. Para ello, el siglo XX tendrá que negar también el principio de indeterminación en física, la relatividad restringida, la teoría de los quanta y, por último, la tendencia general de la ciencia contemporánea. El marxismo, hoy día, sólo es científico a condición de serlo contra Heisenberg, Bohr, Einstein y los mayores sabios de este tiempo.

ALBERT CAMUS, ‘EL HOMBRE REBELDE’ (1951)

dijous, 15 de setembre del 2005

La muerte, esa superstición

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La ciencia, con su aproximación cada vez más misteriosa a la realidad, contribuye -a diferencia de otras épocas- a reencantar el mundo. La misma materia ha dejado de ser ese ‘asunto aburrido’ del que se quejaba Whitehead. La ciencia proporciona hoy las mejores metáforas, y ellas son bastante connaturales con la visión de los llamados ‘místicos’. Disecamos la realidad de acuerdo con los esquemas de nuestra lengua materna. Procede, pues, huir de la trampa del lenguaje convencional que inventa substancias allí donde sólo hay actos y relaciones. Ya he apuntado que, tal como enseña el neurólogo Peter W. Nathan, es lícito usar el adjetivo ‘mental’, pero no lo es tanto referirse al substantivo ‘mente’ - dicho de otro modo, es correcto afirmar que la percepción es un suceso mental, pero es erróneo inferir que la percepción ocurre en la mente-.

La mente, el alma, la substancia, el yo, todas esas entelequias son inventos de la gramática y sólo tienen utilidad funcional si nos sirven como trampolín para saltar más allá del yo, más allá de la mente y más allá de la sustancia, hacia ‘lo místico’, allí donde la infinitud diluye las separaciones. Allí - dicho sea de paso- donde la muerte es mera anécdota.

Salvador PÁNIKER, “Un nuevo humanismo”, suplemento ‘Culturas’ de ‘La Vanguardia’, 15-09-2005
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dijous, 30 de desembre del 2004

Vivir del olfato


La garrapata espera en las ramas de un arbusto para caer sobre algún animal de sangre caliente. Parece que al carecer de ojos tiene en la piel un sentido general lumínico para orientarse en el camino hacia arriba cuando trepa hacia el punto de espera. Este animal ciego y mudo nota la proximidad de la presa por el sentido del olfato, que está determinado sólo al único olor que desprenden todos los mamíferos: el ácido bitúrico.

Ante esta 'señal' se deja caer y cuando cae sobre algo caliente y consigue la presa, continua con el sentido del tacto y de la temperatura hasta que halla el sitio más caliente, es decir, el que no tiene pelo, perfora el tejido de la piel y chupa la sangre.

Así pues, el mundo de la garrapata consta únicamente de percepciones de luz y calor y de una sola cualidad odorífera. Una vez finaliza su primer y único alimento se deja caer al suelo, pone los huevos y muere.

Arnold Gehlen, El hombre, 84

dilluns, 6 de setembre del 2004

Ojos para mirar, ojos para llorar


El hombre no sólo contempla al mundo desde sí mismo, sino que también se ve desde el mundo. En nuestra actitud afectiva hacia el otro le deseamos que alcance su plenitud y que se realice lo que está puesto en su "proyecto" ontológico o espiritual. Esta "objetividad simpatizante" (o compasión, en el sentido más amplio de esta palabra) constituye la base de todos los valores estéticos y morales.

Esta orientación a la objetividad, a diferencia de la especialización y adaptación de los animales a su medio ambiente, se manifiesta en lo que Hengstenberg llama 'bifuncionalidad' de los órganos humanos. Por ejemplo, nuestros pulmones forman parte de nuestro sistema vegetativo y cumplen funciones importantes en el proceso metabólico, pero al mismo tiempo son utilizados para hablar, cantar y tocar instrumentos de aire. Los ojos sirven para ver y, a la vez, para la exploración o contemplación estética.

Mijaíl Málishev, Facultad de Humanidades, uaem, Cerro de Coatepec, Toluca, Estado de México

dimecres, 1 de setembre del 2004

Tocar con la mirada


La sensación de ser observado es frecuente en la vida cotidiana. Las investigaciones realizadas en Europa y EEUU muestran que más de un 90% de los encuestados afirma haber sentido que alguien los miraba a sus espaldas. Además, la mayoría ha experimentado a veces que, cuando miraba a alguien por detrás, la persona se volvía.

Los animales también parecen notar que son observados. Algunas personas afirman poder despertar a sus perros o gatos dormidos con sólo mirarlos. Quizá el origen de esta capacidad se encuentre en nuestro pasado evolutivo. Si un animal podía percibir que era observado por un depredador oculto, tenía más posibilidades de escapar.

Insinúo que el proceso de la visión es un proceso bidireccional, con un movimiento interior de la luz y una proyección exterior de las imágenes. Las imágenes son proyectadas en lo que llamo un 'campo mental'. Nuestra mente llega a tocar lo que contempla.

La idea de que los campos son más amplios que los cuerpos materiales nos resulta familiar. Por ejemplo, el campo de influencia de un imán se extiende mucho más allá de los límites del propio imán. Lo mismo ocurre con el campo del teléfono móvil. De modo similar, el campo mental se origina en nuestro cerebro pero se extiende por el mundo que nos rodea de acuerdo con nuestra atención e intención.

Rupert Sheldrake (biólogo), La sensación de ser observado, La Vanguardia, 29/VIII/2004

dilluns, 12 de juliol del 2004

¡La conciencia es luz!


El antropólogo Roger W. Wescott ofrece la intrigante hipótesis de que la conciencia es una bioluminiscencia interna, concepto que puede llevar a la investigación de la posibilidad de que la iluminación sea un acontecimiento físico y mensurable dentro del cerebro. En 'El animal divino', Wescott propone que la bioluminiscencia endocraneana, "una verdadera forma de luz, generada dentro, por y para el cerebro", es la sustancia de la conciencia pura. "La conciencia misma quizá consista en la generación y recepción internas de radiaciones perceptibles. En una palabra, de luz".

John White, La experiencia mística, p 18

dimarts, 29 de juny del 2004

¿Somos el último mono?


La evolución no nos ha hecho más fuertes, sino más débiles. Arnold Gehlen, uno de los padres de la antropología filosófica, habla del ser humano como un 'ser carencial', sin instintos programados y sin órganos de defensa. Para este ser, la cultura no es un lujo, sino la única forma de sobrevivir en un mundo de colmillos y garras. Leámoslo.

"Morfológicamente, el hombre, en contraposición a los mamíferos superiores, está determinado por la 'carencia' que en cada caso hay que explicar en su sentido biológico exacto como no-adaptación, no-especialización, primitivismo, es decir: no-evolucionado. De otra manera, esencialmente negativo.

Falta el revestimiento de pelo y por tanto la protección natural contra la intemperie; faltan los órganos naturales de ataque pero también una formación corporal apropiada para la huida; el hombre es superado por la mayoría de los animales en la agudeza de los sentidos; tiene una carencia, mortalmente peligrosa para su vida, de auténticos instintos y durante toda su época de lactancia y niñez está sometido a una necesidad de protección incomparablemente prolongada.

Con otras palabras: dentro de las condiciones 'naturales', originales y primitivas, hace ya mucho tiempo que se hubiera extinguido, puesto que vive en el suelo en medio de los animales huidizos ligerísimos y las peligrosas fieras depredadoras".

Arnold Gehlen, El hombre, 37